De respirar a resonar: Cómo explorar la voz en la postura del niño
Actualizado: 10 sept

Estamos tan acostumbrados a mirarnos de frente y a trabajar la respiración desde ese plano, que muchas veces olvidamos que la respiración es tridimensional.
Qué pasa en el cuerpo durante la postura del niño
Uno de los principales propósitos de las posturas de flexión hacia adelante es extender la espalda, haciendo énfasis en las estructuras del área sacro-lumbar. En la postura del niño o balasana se produce una compresión de la parte anterior del pecho y del abdomen —en contacto con los muslos— y, al mismo tiempo, una mayor soltura en la zona posterior de la espalda alta y media.
Leslie Kaminoff, autor de Anatomía del Yoga, define la respiración como "cambio de forma". Siguiendo esa idea, en la postura del niño ese cambio de forma puede darse con mayor libertad en la zona posterior de la espalda alta y media. Es una zona que, por la identificación que tenemos con el frente del cuerpo, suele quedar relegada y, como consecuencia, tiene menos movilidad. La postura del niño invita a explorar y tomar conciencia de la respiración —y de la resonancia de la voz— precisamente ahí.
Por qué esta postura libera la voz
Por eso esta postura es tan efectiva para liberar la respiración, abrir espacio y desbloquear la energía estancada de la espalda: al limitar la zona anterior del cuerpo, abre una nueva posibilidad en la posterior. Como explica Kaminoff, "hay más de 100 articulaciones que están involucradas en conectar las costillas con la columna y el esternón, y estas no tienen mucho movimiento si nos concentramos siempre en la respiración abdominal" (1). Hacer resonar la propia voz en la espalda puede ayudar a aliviar la tensión en cuello y hombros y producir un efecto relajante en el sistema nervioso.
Esto importa porque una respiración superficial también puede dar como resultado una voz superficial: una voz que se emite, pero que no llega a resonar en el cuerpo.
En el Método Yoga Vibrante® partimos precisamente de ahí: anclar la voz en el cuerpo para que, desde esa conexión, podamos resonar, hablar, expresar, cantar, entonar y respirar con mayor libertad.
La forma de la postura está al servicio de la respiración, y no al revés.
La voz como herramienta consciente, no como adorno
Si guías clases de yoga, prácticas corporales o procesos de acompañamiento, aquí aparece una posibilidad interesante: la voz no tiene por qué ser algo que simplemente añadimos a una postura. Puede convertirse en una herramienta consciente para modificar la cualidad de la experiencia.
Pero entonces surge una pregunta importante: ¿da igual qué sonido utilizamos? No.
Si queremos usar la voz de forma consciente, no basta con saber cuándo introducir un sonido. También necesitamos comprender qué sonido elegir, y para qué.
A lo largo de estos años investigando la relación entre voz, cuerpo y movimiento, una de las cosas que más he observado es que distintos sonidos movilizan cualidades diferentes dentro de una práctica. Cuando comprendes esto, dejas de usar la voz simplemente porque "queda bien" o porque alguien te enseñó a hacerlo así, y empiezas a elegir el sonido con una intención.
Un mapa para empezar: el Triángulo Sonoro Fundamental
Si acompañas a otras personas a través del yoga, el movimiento o las prácticas corporales, este es tu próximo paso: un recurso gratuito donde comparto uno de los primeros mapas del Método Yoga Vibrante®, el Triángulo Sonoro Fundamental.
En él vas a descubrir tres sonidos —A, I y U—, qué cualidad moviliza cada uno y cómo empezar a integrarlos conscientemente en las experiencias que guías, desde la próxima clase que facilites.
*(1) Leslie Kaminoff durante una clase acerca de la respiración en las flexiones hacia adelante.


























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